Álvaro Arbeloa y un 4-4-2 que se ha instaurado más que nunca
El 4-3-3 ha sido un dibujo táctico que el Real Madrid ha empleado históricamente en sus mejores años. Zinedine Zidane, Carlo Ancelotti y otros muchos de los grandísimos entrenadores de los que ha gozado el club blanco han empleado un dibujo que representa muy bien los jugadores que ha tenido la entidad y especialmente la idea juego: los mejores extremos y un gran delantero. El experimento de carrileros o una defensa de 3 centrales nunca ha sido la tónica de un equipo que si lo experimentó con Xabi Alonso, pero que no fue capaz de instaurar dicho dibujo táctico. Pero con la llegada de Álvaro Arbeloa se ha consagrado el 4-4-2. Esta formación parece haber dado con la tecla para sacar el jugo a todos los jugadores.
Las bandas siguen siendo clave
Aunque sea de otra forma ya que Vinicius Jr. está más en la punta que su predilecta banda izquierda, los delanteros de este Real Madrid tienen una consigna clara: la velocidad es la llave maestra de este equipo. La presión alta que también demandaba Xabi Alonso en su día no era efectiva con un esquema que vendía especialmente a la defensa que nunca jugó tan adelantada como lo hacía con el tolosarra. La clave se orquesta en un mediocampo comandado por un Fede Valverde que está realizando y viviendo un mes de marzo pletórico y un Aurélien Tchouaméni que ya dió una subida de tono bajo la tutela de Xabi y sigue comandando la sala de máquinas con Álvaro Arbeloa.
Quién iba a decir que sería el salmantino el que conseguiría desplazar el tradicional y efectivo 4-3-3 que tantas y tantas alegrías ha dado a un Real Madrid que ha cambiado de dibujo, de entrenador y de jugadores; pero que en el fondo tiene una premisa muy clara: la manera de jugar no se negocia y sobre todo hay que aprovechar a los mejores delanteros del mundo. A veces para bien y también para mal, pero Arbeloa le ha cambiado la cara al club blanco.