Cambio radical en el Real Madrid: un giro que lo salva del caos
Álvaro Arbeloa ha ganado aire tras las dos victorias obtenidas contra el Levante y el Mónaco. Después de debutar de la peor forma como entrenador de Real Madrid cayendo en el estadio del Albacete en la ronda de octavos de final de Copa del Rey, el salmantino ha aportado tranquilidad a la plantilla y a la afición, ayudado del pinchazo del FC Barcelona ante la Real Sociedad que ha acercado al equipo en la pelea por el liderato.
Un entrenador hecho para el Real Madrid
El espartano está demostrando una cualidad muy valorada en el banquillo del conjunto blanco: la gestión de sus efectivos. Arbeloa está siendo muy inteligente en el trato directo con los jugadores, con los cuales está intentando mostrarse como un compañero más. En las ruedas de prensa se está deshaciendo en elogios hacia los futbolistas, especialmente con aquellos que han estado señalados en los últimos meses, sobre todo con Vinícius Junior.
Arbeloa es completamente consciente de que necesita la mejor versión de sus hombres diferenciales, y ha entendido desde el principio que para ello debe ofrecerles su confianza. Esa es la vía rápida para ganarse el favor del vestuario, buscar una relación prácticamente paternal, como ya ocurrió en casos exitosos como han sido Carlo Ancelotti y Zinedine Zidane. Como ya pudo observarse, uno de los primeros problemas que tuvo que enfrentar Xabi Alonso fue una plantilla que se había puesto en su contra en parte por no establecer esa relación desde el comienzo.
Un hombre detrás de un sueño
Esta manera de actuar ante los medios, jugadores y afición es una derivada de lo que siempre ha defendido Arbeloa en el fútbol, su profundo madridismo. Pese a parecer estar imitando un papel con sus palabras y acciones, como las declaraciones en rueda de prensa sobre el club o el gesto frente a las 15 Champions League, Arbeloa está trasladando un mensaje igual a cuando era futbolista.
Jamás ha ocultado sus sentimientos y su admiración por el club. Como jugador, siempre fue uno de los protegidos de Mourinho precisamente porque este le veía como una extensión dentro del campo, estaba dispuesto a dar la cara por sus compañeros. No era de los más vistosos, pero siempre tuvo el cariño de la afición precisamente por su personalidad, y por ello fue despedido con todos los honores.
Llegó a entrenar para fromar parte nuevamente del conjunto merengue, en cualquier categoría: cadete, juvenil o Castilla, siempre dispuesto. De hecho, lo que él considera la oportunidad de su vida como técnico, ha sido con unas condiciones que no cualquiera aceptaría, con un equipo herido y sin la seguridad de continuar, y aun así aceptó sin dudarlo. El resultado no se puede adivinar, pero para bien o para mal Arbeloa va a llegar al último día con la vocación de ayudar al equipo de su vida, el Real Madrid.