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Sentenciado: el nombre al que nadie ve con buenos ojos

de Sathya Sansó
Florentino Pérez, Real Madrid

La derrota en el Estádio da Luz ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia en el Real Madrid. El 4-2 encajado ante el Benfica no solo envía al clubb blanco al purgatorio del play-off de la Champions League, sino que deja en una situación crítica a la figura del banquillo. Según informa Mario Cortegana en The Athletic, la postura del club es clara, nadie en el Chamartín describe el puesto de Arbeloa como un compromiso a largo plazo.

El entrenador, que asumió el cargo el pasado 12 de enero tras el despido de Xabi Alonso, ha vivido un inicio de pesadilla. En apenas cinco partidos y dos semanas y media de gestión, el equipo ha sufrido dos derrotas humillantes: la eliminación copera ante el Albacete y el reciente naufragio en Portugal. Desde el principio, la sombra de posibles reemplazos ha planeado sobre su cabeza, y la imagen de fragilidad defensiva mostrada en Lisboa no ha hecho más que confirmar los peores presagios.

Un equipo roto y sin rumbo

La crónica del desastre europeo habla de un vestuario abatido y con los nervios a flor de piel. Thibaut Courtois tuvo que reprender a sus compañeros para que fueran a saludar a la afición desplazada, mientras Jude Bellingham admitía estar sin palabras. La tensión es palpable incluso en las ruedas de prensa, donde Arbeloa reiteró de forma cortante: "Soy el máximo responsable".

Con este panorama, la etiqueta de interino pesa más que nunca sobre el entrenador. La directiva no ve en él un proyecto sólido para el futuro y, salvo un giro dramático de los acontecimientos en los títulos que restan, su etapa al frente del conjunto merengue tiene fecha de caducidad en el Real Madrid.


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