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El adiós de Xabi Alonso y el viejo romanticismo

de Jorge Calabrés

Se marcha Xabi Alonso, el mariscal del Real Madrid durante las últimas cinco temporadas. El tolosarra ha sido un ejemplo dentro y fuera del campo, dejando una impronta que será imposible de suplantar. Se va un 29 de agosto, a falta de tres días del cierre del mercado y al eterno rival europeo de los blancos. Sensaciones agridulces que deja una salida que debería haberse planteado de otra forma, una más acorde a la categoría y a los méritos de un mediocentro exquisito en el trato con el balón y las personas. 

Xabi Alonso siempre ha demostrado tener una clase inusual, de categoría premium, por eso choca aún más en el madridismo los modos y las fechas de su adiós. El '14' merecía salir ovacionado, con el Bernabéu en pie y las manos enrojecidas de tanto aplaudir, no así, por la puerta de atrás y con una rueda de prensa llena de tópicos futbolísticos. No por ello se olvidará todo lo que ha dado al Real Madrid durante estos años, no por ello se emborronará una trayectoria ejemplar en la capital de España, pero duele y deja mal sabor de boca. 

El Madrid no está hecho para los dramatismos, por lo menos en los referidos a este tema. En el club blanco está el que quiere y lo desea. Las puertas del Bernabéu siempre están abiertas, como las de un 24 horas en el que encontrar tabaco o algo de comer a las siete de la mañana. Xabi se va, otro vendrá, y el Madrid seguirá ganado títulos y siendo el club más importante del mundo. Lo ha explicado bien 'El Profesor' en rueda de prensa, la gente de fútbol no se extraña de su fichaje por el Bayern. Y es que el fútbol es para los profesionales y el sentimiento madridista para sus aficionados. A veces todos confundimos esa delgada línea que separa una y otra función, pero es de esperar que este caso sirva para diferenciarla un poquito más. Xabi Alonso ha sido un sobresaliente profesional durante su etapa en el Madird, y eso es lo que se debe pedir a un jugador de fútbol, que dé todo dentro y fuera por el club que le paga. Los romanticismos son de otra época.  

Malas noticias para aquellos que ya han puesto fecha y hora para el entierro del mourinhismo. Cuatro años después y siguen sin entender nada. El mourinhismo como filosofía no acaba en Mou ni en Xabi Alonso ni en Arbeloa. No es una cuestión de nombres, sino de principios. Ideales que permanecerán en una afición que despertó en verano de 2010 y que no quiere volver a sestear. 


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