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Florentino tiene deberes: el verano que se avecina en el Real Madrid

de Javier Rubiano
Florentino Pérez, Real Madrid

El Real Madrid no suele equivocarse dos veces seguidas. Esa es, al menos, la narrativa que ha construido durante décadas de éxitos. Sin embargo, el verano pasado el club volvió a errar el tiro. Fueron cuatro fichajes, más de 200 millones de euros invertidos y, a la hora de la verdad, ninguno fue capaz de hacerse imprescindible. No es una sentencia definitiva, pero sí una señal de alarma.

Porque el contexto importa. Son jóvenes y proyectos de largo recorrido que seguramente en el futuro den un salto de rendimiento. Pero el Real Madrid no es un club diseñado para esperar, y menos en la situación actual. Ya van dos temporadas consecutivas en blanco en Concha Espina. Y eso, en un club en el que el presente manda, es una losa demasiado grande. Y en la noche decisiva, la de las grandes citas, los nuevos no estuvieron. Ni Huijsen, ni Carreras, ni Mastantuono fueron titulares en Múnich. Solo Trent, y el inglés salió en la foto de los dos primeros goles del Bayern.

UN VERANO PARA INTENTAR SOLUCIONARLO

El problema no es tanto el rendimiento individual como la planificación global. En el club blanco hace años que se apuesta fuerte por talento emergente, pero quizá ha llegado un punto en el que se ha descuidado la necesidad inmediata. El resultado es una plantilla con futuro (o al menos, en teoría) pero con evidentes lagunas en el presente que necesitan ser subsanadas cuanto antes. Así las cosas, este verano, el Real Madrid no puede volver a fallar en los despachos si no quiere que la hecatombe se traslade, nuevamente, al césped.

Para intentar no caer en el alarmismo y terminar el artículo con algo de esperanza, conviene recordar que la historia reciente del Real Madrid está llena de futbolistas que necesitaron tiempo antes de explotar: Vinicius y Fede Valverde son el mejor ejemplo. La cuestión es si este grupo tiene ese techo diferencial o si se ha sobreestimado su impacto a corto plazo, como parece haber pasado con un Camavinga que tiene las puertas de salida abiertas de par en par tras cinco años esperando a que explotase todo su potencial. Ahora, en el punto de mira, especialmente Mastantuono y Huijsen. Solo el tiempo lo dirá.


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