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Hasta nunca, Mbappé

de Daniel Cayetano
Kylian Mbappé con Francia

No voy a negar que estoy perplejo y muy decepcionado con Mbappé. Pese a que el aviso de que anunciaría su futuro este fin de semana ya me había dado mala espina, confiaba plenamente en el fichaje. Después de sus declaraciones en octubre, confirmando que su deseo era jugar en el Real Madrid; de todo el lío con el cómic; de las indirectas en la gala de los premios UNFP... su incorporación parecía cantada. Pero de pronto, en cuestión de días, todo ha cambiado y se ha ido al traste. Pero, ¿por qué? ¿Por dinero? Eso seguro, pero dinero le llevan ofreciendo todos estos meses.

Mucho no querría Mbappé al Real Madrid. Su "sueño" parece que era más un pequeño pensamiento, porque si de verdad hubiera querido jugar aquí, las noticias hoy serían otras. Decide quedarse en una liga menor y con los petrodólares. Al hilo de esto, suscribo totalmente una reflexión que he leído en Twitter al periodista Andrés Weiss: era muy importante para él manejar el 100% de sus derechos de imagen, porque no está de acuerdo con algunas marcas que le podrían patrocinar y que comercializan productos que pueden fomentar la obesidad o que tienen que ver con apuestas deportivas, pero no duda en quedarse en un club manejado por un país que no es precisamente el adalid de los derechos humanos.

Bueno, pues si esa es su decisión... El Madrid ha existido, existe y existirá sin Mbappé. Remontamos a su PSG con él en el campo en una noche histórica y gloriosa, que jamás vivirá como madridista. El Real Madrid va a jugar una final de Champions sin él, después de haber ganado otras trece previamente sin que tampoco estuviera en el equipo. El club está por encima de todo y de todos, y ya ha quedado demostrado en varias ocasiones que tenemos a los mejores jugadores del mundo. El único que pierde es Mbappé. Bien por él si prefiere quedarse en la jaula de oro del PSG, pero se arrepentirá de haber traicionado al Madrid.

Hasta nunca, Mbappé.


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