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Mbappé, un hombre sin honor y sin ambición

de Javier Rubiano
Kylian Mbappé, PSG

Kylian Mbappé ha demostrado sobradamente que no merece vestir la camiseta del Real Madrid. El francés ha jugado a dos bandas durante meses. No, durante años. Desde que en 2017 rechazó a los blancos para unirse al PSG trasladando al vicepresidente del AS Monaco que "el Real me va a esperar, esa es mi sensación". Efectivamente, el Santiago Bernabéu le esperó... y el delantero ha vuelto a dar plantón. Después de dar su palabra al club blanco, que lleva años renunciando a otros jugadores por él (Haaland, el último ejemplo). El proyecto de la próxima década giraba en torno a Mbappé, que ha decidido dar marcha atrás en el último momento, dejando a los 'merengues' prácticamente sin capacidad de reacción. Ha demostrado ser un chico sin honor alguno, igual que su madre. 

Ahora renueva para los próximos tres años con el PSG. No es una ampliación de contrato excesivamente larga, quizá porque quiere mantener la puerta del Real Madrid abierta de cara al futuro. Eso poco importa, el mejor club de la historia no volverá a llamarlo. Mbappé jamás defenderá el escudo del 13 veces Campeón de Europa. Que se quede en esa cárcel de oro hasta que se retire, jugando cada fin de semana contra el Metz o el Lens de turno (con todos los respetos a ambos equipos) y sin oler un Balón de Oro en su vida. El Real Madrid seguirá ganando títulos. Gracias por nada y hasta nunca, Kylian.


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