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Una enorme disyuntiva con Wembley como escenario

de Javier Rubiano
Carlo Ancelotti, Real Madrid

El Real Madrid estará en Wembley. Los blancos regalaron a los suyos otra noche histórica en Copa de Europa con una remontada exprés cortesía de Joselu en los últimos minutos ante un Bayern de Múnich que ya acariciaba la final del 1 de junio. 

Anoche, ante los bávaros, estuvo bajo palos Andriy Lunin. El ucraniano, uno de los héroes del Etihad Stadium, ha cuajado una eliminatoria de lo más meritoria ante los muniqueses. Es lógico, por tanto, que el debate ya esté en las calles: ¿debe jugar en Wembley? Bueno, en condiciones normales, la respuesta sería un 'sí' evidente. El 'problema' es que Thibaut Courtois reapareció el fin de semana pasado ante el Cádiz y tiene cuatro jornadas de Liga por delante para ponerse a tono antes de la final de Champions, si Ancelotti lo cree necesario.

Seguramente el belga no juegue las cuatro jornadas restantes del campeonato doméstico, pero por falta de ritmo y de tiempo no va a ser. Quedan más de tres semanas para el partido contra el Borussia Dortmund, por lo que Courtois podría llegar en unas condiciones relativamente positivas a dicha cita. Ahora corresponde a Ancelotti elegir: premiar la excelente labor de Lunin o apostar por el que, hasta hace un año, era el mejor guardameta del mundo sin discusión.

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