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La cesión de Odriozola al Bayern puede ser oro o plomo

de Diego Fuentes

Álvaro Odriozola puso rumbo al Bayern de Múnich hace apenas tres días. El exjugador de la Real Sociedad, opaco por la jerarquía y el álgido nivel de Carvajal, apenas estaba compareciendo en los esquemas de Zinedine Zidane. De hecho, cuando contó como en Mallorca, acabó expulsado y señalado en la última derrota que se le recuerda al equipo blanco. A partir de entonces tan solo tuvo focos dos meses después en el testimonial partido de Brujas, envite al que el Madrid llegaba con los deberes hechos pese a procrastinar en el pistoletazo de salida de la competición de las galaxias.

A sus 24 años, aún tiene cuerda para dar y regalar en el mundo del fútbol, por lo que antes que calentar asiduamente los ya caldeados banquillos de Concha Espina, lo más inteligente para todas las partes era una salida. Sin embargo, el destino coge con pinzas la decisión. Se trata de una institución acorde a la exigencia que se vive en un club como el Real Madrid, lo que servirá para seguir calibrando si el de San Sebastián se encoge ante escenarios de enjundia, ahora en Bavaria. Pero el peligro acecha en los minutos que pueda recibir. El tallaje del Bayern cuenta con Kimmich y Pavard en la demarcación de laterales diestros. Es cierto que el primero actúa con frecuencia en el ecuador del campo y que el segundo puede hacer las veces de central dadas las múltiples opciones que ofrece una plantilla polivalente, lo que aumentaría las posibilidades de jugar para el donostiarra. Además, la febril defensa germana tiene en la enfermería a Javi Martínez, Lucas Hernández y Süle, por lo que podría aprovecharse en algún momento dado del encaje del puzle que debería hacer Hans-Dieter Flick. 

Pero por otro lado, con la Eurocopa en ciernes y con la política de fichajes que caracteriza al hegemónico gigante alemán, se antoja complicado que pueda sentar habitualmente a Pavard. El francés es el típico jugador que gusta en Múnich, producto Bundesliga que ya es parte del presente y futuro de la campeona del mundo. Si a ello se le añade que Odriozola no está en propiedad, las reticencias a la hora de conducirle al césped pueden aumentar. De hecho, no sería la primera cesión que últimamente se le atraganta al Real, que ya ha tenido que cambiar de camiseta a Lunin, De Frutos o Vallejo a la espera de lo que suceda con Ceballos

Por último, está el factor Achraf. El marroquí regresa a Madrid el próximo 30 de junio y en Concha Espina podrían encontrarse con la bomba en las manos que supone poseer a tres laterales derechos al finalizar la campaña, por lo que parece muy probable que uno de los Achraf u Odriozola abandonen definitivamente la entidad después de sus correspondientes Erasmus en Alemania. A no ser que el club decida prorrogar el préstamo de uno de los dos. Tras dos años a orillas del Ruhr, el magrebí sí ha demostrado el talante suficiente para volver a enfundarse la blanca, ahora le toca a Odriozola, aunque en todo un Bayern puede salir cara o cruz. El tiempo dirá si ha sido todo un acierto como en el caso del africano o si por el contrario debería haberse apuntado más bajo, como en el caso de un ya mencionado Vallejo que ha terminado en Granada.


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