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La victoria del Camp Nou

de Javier Barrio

A pesar de que el marcador del estadio azulgrana no lo reflejaba así, el Real Madrid salió muy reforzado de lo ocurrido en el pasado Clásico. Tras unos meses en los que el equipo blanco parecía haberse empequeñecido de manera inesperada, los blancos volvieron a sacar la garra y a punto estuvieron de llevarse tres puntos que, a juzgar por lo visto sobre el césped, hubiesen sido totalmente merecidos.

El madridismo necesitaba un partido así. Un encuentro en el que se empezase a recuperar la versión que tantas alegrías dejó el pasado curso y que solo estuvo privada de la victoria por la falta de inspiración ante la portería de Claudio Bravo. Una mejoría sustentada principalmente en el regreso de Luka Modric y su aportación al juego de elaboración, así como en un cambio de actitud general. Esto último, además, uno de los grandes reclamos de la afición blanca en los últimos tropiezos.

La primera parte del partido en el Camp Nou es la cara totalmente opuesta a lo experimentado hace tan solo unas semanas en la visita de Liga al Vicente Calderón o en el choque ante el Schalke 04 en el Santiago Bernabéu, por poner solo dos ejemplos de la negativa trayectoria de este 2015. Los jugadores parecieron recuperar la ambición del primer tramo de temporada y pusieron contra las cuerdas a un Barcelona con ciertas carencias cuando se mide a rivales de su potencial.

Motivos para creer en un cierre de temporada positivo para el Real Madrid en el que todavía quedan por librar importantes batallas, comenzando por ese cruce de cuartos de final de Champions League ante el Atlético de Madrid que volverá a exigir repetir una imagen que ya parecía olvidada.


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