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Madrid, Raúl y nada más

de Ángela Castañeda

Veinte años, dos décadas de historia viva del fútbol. El 29 de octubre de 1994 comenzó la leyenda de un jugador eterno, un goleador igual de atípico que ilustre, y un capitán que siempre dio todo por el Real Madrid. Al hablar de Raúl es imposible no sentir orgullo, una sensación que siempre me hizo sentir cuando vistió la zamarra blanca.

Quién no recuerda a aquel niño, con esa cara de haber roto todos los platos, ese desparpajo ante cualquier rival y ese carisma que dejo claro desde su debut. Decir Real Madrid es decir Raúl, son dos nombres que van ligados, quién no esperaba en su adiós que volviese algún día a su casa ¿alguien? Lo mejor, que queda muy poco para volver a verle defender al club, cosa que en determinadas épocas se ha echado de menos. El ‘Eterno Capitán’ siempre defendía al Madrid y a los intereses del club por encima de todo y todos, conocida su amistad con Guardiola, pero nunca cogió el teléfono para llamar al ex del Barça y disculparse por hacer lo que un jugador, ya no un capitán, que también, debe hacer, partirse la cara por el club blanco.

Y eso que llegó a mandar callar al Camp Nou, bendita celebración y bendita imagen. No volvió a repetirla, tampoco hizo falta, hubiese quitado la magia a aquel instante, pero sí se besó un millón de veces el anillo, se besó y señaló el escudo y su ‘7’ para reivindicarse ante todas aquellas voces malintencionadas que le querían fuera del Madrid y de España.

Fuera del Madrid y de la Selección… ¡¡¡Raúl!!!! El jugador más grande que ha dado el fútbol español, al que solo Cristiano ha podido igualar y, en breve, desbancar como máximo goleador de la Champions, en fin… España ese país de envidiosos…

Si algo supo hacer Raúl fue irse a tiempo, antes de llegar a ser una sombra de sí mismo, aunque en el Schalke demostró que le quedaba cuerda para rato. Supo irse, pero no dijo adiós, dijo un ‘hasta pronto’ y ese ‘pronto’ está más cerca que nunca. Contaré los días hasta que llegue el momento, porque crecí como madridista y también como raulista. Y aunque nada ni nadie se equipara al Real Madrid, me atrevo a decir "Madrid, Raúl y nada más".


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