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Modric nació para jugar en el Madrid

de Ángela Castañeda

Euforia. Ese es el sentimiento de todo madridista después de alcanzar una vez más la final de la Liga de Campeones. Otra vez el rival será el Atlético, pero esta vez Milán será testigo del duelo entre los dos grandes de la capital.

Ante el City varios nombres resaltaron sobre el resto, como Pepe, Carvajal, Kroos o Bale, aunque fuese el conjunto el que brilló con luz propia. El sacrificio de Cristiano, la raza de Ramos, el descaro de Lucas Vázquez o la visión de Isco también ayudaron. Keylor apenas tuvo trabajo, pero logró mantener, una vez más, su portería a cero.

Todos pusieron su granito de arena, por encima de individualidades, desde la llegada de Zidane prima el conjunto, y todo ello comandado en la medular por el gigante Luka Modric. El croata se ganó al madridismo hace mucho tiempo ya, y no ha parado de tapar bocas desde entonces.

Muchos fueron los que dudaron de él a su llegada. Algunos son los que tienen el prestigio de oír las palabras mágicas de boca de Florentino Pérez: "naciste para jugar en el Real Madrid". Y si algo ha demostrado Modric es precisamente eso, nació para enfundarse la elástica blanca. Nació para defender el escudo madridista. Nació para hacer más grande a este club.


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