Parece que la clave no está en el campo: Arbeloa ha vuelto a los orígenes
El Real Madrid está en el mejor momento que se le ha visto en toda la temporada y justo cuando más se necesita: encarando el final de temporada y de lleno en la fase eliminatoria de la Champions League. Atrás queda la aciaga noche ante el Albacete del debut de Álvaro Arbeloa o la derrota ante el Barcelona en la Supercopa de España. Todas esas noches el equipo estaba partido en dos, la zona de ataque era independiente al resto del equipo y el entrenador tampoco tenía el peso que necesitaba. Pero todo parece haber cambiado con el salmantino, que tuvo muchas premisas como subir el protagonismo de 'La Fábrica' como hacía años que no se veía, recuperar para la causa a Vinicius Jr. etc. pero lo más importante y que nadie ha dado cuenta de ello: el equipo vuelve a ser un grupo.
Todas las grandes quintas fueron un grupo
En el fútbol no se puede hacer la guerra por tu cuenta. Es un deporte de equipo, pero también de grupo. Los Sergio Ramos, los Luka Modrić, los Cristiano Ronaldo y compañía siempre buscaban hacer del equipo un grupo que mataran el uno por el otro. Ayer, cuando Andriy Lunin tuvo que saltar al campo para disputar su segundo partido de Champions League de la temporada tras la lesión de Thibaut Courtois, Dean Huijsen le dió un abrazo de esos que se sienten incluso a través de la pantalla. La defensa fue una roca y está devolviendo la sonrisa al resto del equipo porque cuando hay un grupo, el bienestar se contagia.
Y de eso se trata, Zinedine Zidane también hizo partidos muy malos como técnico del Real Madrid; pero siempre tuvo a sus espaldas a un grupo de personas que conformaban el equipo y mataban por él y viceversa. Álvaro Arbeloa, sin necesidad de hacer mucho ruido y sin alardear de ello, ha vuelto a formar un equipo en el que hay un grupo; por supuesto que hay y que tiene que haber líderes, pero este equipo vuelve a ser un grupo y eso también gana partidos e incluso títulos.