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Dominio absoluto: la crónica del Real Madrid 2-0 Tenerife

de Sathya Sansó
Real Madrid Femenino

El Real Madrid Femenino afrontaba en el Alfredo Di Stéfano el último compromiso antes del parón internacional con la intención de ponerle un cierre firme a dos meses de máxima exigencia competitiva. Tras sellar entre semana su clasificación a los cuartos de final de la Champions League, las blancas volvían a centrarse en la Liga F con un objetivo claro: sumar tres puntos que consolidaran su segundo puesto y mantuvieran la distancia sobre sus perseguidores directos, en especial una Real Sociedad que apretaba desde atrás. El duelo, además, llegaba marcado por el recuerdo del empate sin goles en la primera vuelta y por la necesidad de confirmar que el crecimiento europeo también encontraba continuidad en el campeonato doméstico.

Enfrente aparecía un Costa Adeje Tenerife en plena madurez competitiva, cuarto clasificado y con un 2026 inmaculado, que aterrizaba en Valdebebas con la ambición de volver a competirle de tú a tú a uno de los grandes del campeonato. El choque se presentaba como un duelo de estilos bien definidos: el talento individual y la vocación ofensiva de las blancas frente a la rigidez colectiva, el orden y la fiabilidad defensiva del conjunto tinerfeño.

Para la cita, Pau Quesada apostaba por un once con Misa bajo palos; línea defensiva formada por Eva Navarro, María Méndez, Lakrar y Holmgaard; centro del campo para Toletti, Däbritz y Angeldahl; y un frente ofensivo con Athenea y Linda Caicedo por fuera, acompañando a Feller como referencia más adelantada.

Dominio sin premio

Pau Quesada introducía dos cambios respecto al once que había sellado el pase a cuartos frente al Paris FC: Holmgaard y Toletti entraban por Yasmin y Weir. El plan era claro desde el inicio y el guion no tardó en marcarse. El primer aviso lo daba el Real Madrid con un disparo lejano de Linda Caicedo que se marchaba muy alto, preludio de un arranque con dominio absoluto de las locales. Era lo esperado. El conjunto blanco monopolizaba la posesión y dictaba el ritmo, mientras el Tenerife se replegaba en campo propio con una línea de cinco defensas, preparado para salir al contragolpe si encontraba espacio. Sin embargo, el partido quedó condicionado muy pronto. En el minuto 3, el banquillo madridista reclamó la revisión en el VAR por una durísima entrada sobre Linda Caicedo. La colegiada Eugenia Gil Soriano, tras revisar la acción, rectificó su decisión inicial y expulsó a Yerliane Moreno, dejando al conjunto visitante con una jugadora menos.

La acción tuvo un efecto inmediato. En la jugada siguiente, Linda Caicedo volvió a ir al suelo y tuvo que ser sustituida de inmediato por Alba Redondo, incapaz de continuar por lesión. Con superioridad numérica, pero sin su principal desequilibrio ofensivo, el Real Madrid se encontró ante un escenario aún más cerrado. El Tenerife pasó a defender con un bloque bajísimo, cinco defensoras y cuatro centrocampistas, sin referencia ofensiva, acumulando futbolistas por dentro y protegiendo su área.

Las blancas buscaron alternativas por los costados, con Athenea como principal amenaza en el uno contra uno, pero el peligro seguía llegando de forma intermitente y casi siempre a través de centros laterales o acciones a balón parado. El dominio era total, las visitantes no habían pisado campo rival, pero faltaba precisión en los metros finales. Alba Redondo tuvo una buena ocasión en el minuto 23 tras un centro de Eva Navarro, aunque su remate se marchó ligeramente alto. La más clara de la primera mitad llegó en el minuto 30, cuando Feller, tras controlar en la frontal y forcejear con la defensa, sacó un disparo potente a bocajarro que blocó Nayluisa Cáceres con seguridad. Redondo volvió a intentarlo tres minutos después con una especie de chilena, nuevamente tras centro de Navarro, sin encontrar portería.

El primer y único acercamiento de las tenerifeñas llegó en el minuto 36, con un desmarque de Violeta Quiles a la espalda de la defensa blanca. La española puso el pase atrás, pero ninguna compañera llegó al remate. Fue una acción aislada en una primera parte de control absoluto. El tramo final volvió a ser un ejercicio de insistencia sin premio. En el minuto 39, Alba Redondo estrelló el balón en el poste tras una gran combinación con Feller, quedándose mano a mano con la portera y picando el balón, que se negó a entrar. Poco después, en el 43, la propia Feller fue derribada por Natalia Ramos, que vio la amarilla, en una acción que obligó a intervenir a las asistencias médicas. De esa falta nació un remate de cabeza de María Méndez que rozó el poste. La primera parte terminó con otra noticia preocupante, ya que Feller pidió el cambio por lesión, la segunda del partido. En una situación poco habitual, Pau Quesada decidió no introducir a ninguna jugadora más, y el conjunto blanco cerró los primeros 45 minutos con una futbolista menos.

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Antes de que arrancara la segunda mitad, Pau Quesada introducía el cambio obligado: Caroline Weir entraba al terreno de juego por la lesionada Feller. Y lo que tanto había costado en la primera parte se resolvió en apenas unos segundos. En la primera jugada tras el descanso, Däbritz filtró un pase preciso dentro del área para Alba Redondo, que controló con calma y definió raso al segundo palo para abrir el marcador y romper definitivamente el muro tinerfeño. El gol cambió el escenario por completo. Con ventaja en el marcador, superioridad numérica y el bloque rival obligado a estirarse mínimamente, el partido se volvió mucho más amable para las madridistas. Apenas unos minutos después, Athenea estuvo a punto de ampliar la renta tras un pase atrás de Däbritz, pero la ‘7’ rozó el balón y el disparo se marchó pegado al poste. El Real Madrid dominaba con más soltura, jugando ya sin la ansiedad del primer tiempo.

Alba Redondo volvió a rozar el gol en el minuto 52 con un disparo que se estrelló en el lateral de la red, confirmando que el encuentro estaba completamente inclinado hacia la portería visitante. El segundo tanto no tardó en llegar. En el minuto 57, tras un saque de esquina, el balón quedó botando en el área y Eva Navarro sacó un disparo complicado para la guardameta, que logró blocar a medias. El rechace cayó en los pies de Angeldahl, que remató, vio cómo el balón golpeaba el poste y acababa entrando para sentenciar el partido. Con el 2-0, Quesada comenzó a gestionar esfuerzos y minutos. En el 63 dio entrada a Irune en lugar de la goleadora Angeldahl. La sensación era clara, el partido estaba finiquitado y el Tenerife, con una jugadora menos, era incapaz de acercarse a la portería de Misa.

En el minuto 77, Athenea dejó su lugar a Sheila, en uno de los últimos movimientos desde el banquillo. A partir de ahí, el encuentro transitó sin sobresaltos hasta el pitido final. Control absoluto, circulación paciente de lado a lado y un ritmo bajo, propio de un partido ya resuelto. En el minuto 89 entraría Paula Comendador por Toletti, aplicando el protocolo de sustitución por golpe en la cabeza. Las madridistas cerraron así un duelo cómodo y necesario, sumando tres puntos importantes y marchándose al parón de selecciones con buenas sensaciones, portería a cero y la confirmación de su solidez en un tramo clave de la temporada.

Con esto, el Real Madrid mantiene su segundo puesto en la Liga F con 50 puntos, a 10 del Barcelona. El próximo encuentro es el sábado 14 de marzo a las 18:30 frente a la Real Sociedad en San Sebastián.


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