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Real Madrid 86-82 Hapoel Tel Aviv: los madridistas suman el primer punto de la serie

de Iván del Dedo

¡Final en el Movistar Arena! Tras una gran victoria ante Valencia Basket en Liga Endesa, con una gran actuación madridista, el Real Madrid de baloncesto volvió al Palacio para disputar el primer partido de los playoffs de Euroliga ante Hapoel Tel Aviv y poner el primer punto en la eliminatoria con un gran encuentro. Y lo hizo con unas medidas de seguridad extremas, propias de una zona en conflicto y no de una capital europea que acoge una fiesta del baloncesto. Eso sí, los blancos pudieron contar con sus abonados, cosa que no pudo hacer en liga regular. Pero, quizá, alguien debería revisar si este partido debería disputarse o si, por el contrario, deberían actuar contra los clubes israelíes de una vez como se hizo con los rusos en su momento... 

El inicio del Madrid fue accidentado, con un golpe a Tavares que marcó los primeros compases de un partido que comenzó igualado en el marcador. De hecho, el caboverdiano no volvió a la pista y tampoco al banquillo. Aunque se desconoce el alcance de una posible lesión, en la mañana del jueves será sometido a pruebas, pero no parece que el viernes esté disponible para el segundo choque de la serie.

Fue Campazzo quien rompió el equilibrio desde el triple, con cuatro aciertos que dispararon a los blancos en el luminoso. La tensión se palpaba desde el inicio, con técnica a Itoudis por protestar airadamente desde el primer segundo del partido, mientras los blancos construían una buena ventaja desde una defensa férrea, solidaria en las ayudas y dominando la pintura en ataque. Los de Scariolo lograron abrir distancia, eso sí, pese a un arbitraje que permitió mucho contacto del conjunto visitante, al que apenas se le señaló una falta en todo el cuarto.

El guion apenas varió en el segundo asalto, con un Madrid sólido que supo frenar el ímpetu de Hapoel y mantener el control del partido. Alex Len se hizo grande en defensa, imponiendo su presencia en la pintura, mientras en ataque el conjunto blanco mostró un juego coral en el que prácticamente todos sumaron, con la excepción de Abalde y Llull. El dominio fue tal que los de Scariolo llegaron a alcanzar un +20, firmando un cuarto casi perfecto. Sin embargo, Hapoel reaccionó en el tramo final de la mano de Blakeney, que tiró de talento individual para maquillar el marcador y reducir la diferencia hasta el +15 al descanso.

Tras el paso por vestuarios, Hapoel subió el nivel defensivo para intentar frenar el ataque blanco y logró recortar ligeramente la desventaja en los primeros compases. Aun así, el Madrid respondió desde atrás, con un sólido trabajo defensivo liderado por un muy buen Okeke, que ayudó a mantener a raya a los de Tel Aviv. Cuando el partido parecía atascarse, los de Scariolo cambiaron el chip: el ‘Facu’ volvió a tomar el control y Hezonja aportó claridad y puntos para reconstruir el ataque madridista, generando buenas situaciones y ampliando de nuevo la ventaja ante un Itoudis visiblemente desesperado en la banda, al que los árbitros parecen tenerle miedo y le permiten más que a nadie. 

El último cuarto, al que el Madrid entró 15 arriba, arrancó con el conjunto visitante sacando 8 jugadores a pista: los 5 del equipo y el trío arbitral. Los colegiados pitaron una antideportiva al Madrid, sumada a una técnica, que terminó siendo una jugada de seis puntos tras un triple de Hapoel. Eso sí, Itoudis terminó en los vestuarios tras una segunda técnica para la que los árbitros necesitaron que el técnico griego se metiera al centro del campo a protestar. Ver para creer la permisividad. 

Aún así, los blancos no se desconectaron del partido y no permitieron que alguien les arrebatara lo que construyeron durante todo el choque. Volvió a emerger la fluidez en los ataques con la presencia del 'Facu', que se fue hasta los 21 puntos, el acierto de Lyles y el apoyo de un Palacio muy caliente desde el primer instante, que entendió la importancia del choque y de dar un plus ante la ausencia del resto de público. 

A pesar de la diferencia, Hapoel insistió hasta el final, también gracias a la permisividad defensiva que le concedieron los colegiados, y llegó a ponerse a 4 puntos, tensionando a un Madrid que, a pesar de todo, logró cerrar la victoria y adelantarse en la serie. 

El próximo partido del Real Madrid de baloncesto será el próximo viernes 1 de mayo ante Hapoel Tel Aviv, a las 20:45 horas, en el segundo partido de los Playoffs de Euroliga.  

Pero hoy no quiero terminar esta crónica sin la misma reflexión que hice el día de Maccabi el pasado 8 de enero. Porque este partido, igual que el resto en el que están involucrados los equipos israelíes no se debió jugar. Ni con público, ni con abonados, ni a puerta cerrada. Un partido con limitaciones, privando al aficionado de los mejores duelos del año, con unas medidas de seguridad excesivas, mientras se normaliza, una vez más, la presencia de un Estado que utiliza el deporte como escaparate y lavado de imagen. Porque cuando las competiciones miran hacia otro lado, cuando se separa artificialmente el balón de la realidad, no se está siendo neutral: se está tomando partido. Y quizá la pregunta incómoda no sea si es seguro jugar con público o no, sino si es justo hacerlo; si este es el tipo de valores que queremos proteger como sociedad y si el deporte, que tantas veces se vende como espacio de unión y ética, puede permitirse seguir blanqueando aquello que fuera de la pista no aceptaríamos callados.


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