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Valdebebas da el primer golpe: la crónica del Real Madrid Castilla 2-0 Sabadell

de Sathya Sansó
Real Madrid

Comenzaba el momento de la verdad para el Real Madrid Castilla. El filial blanco recibía al Sabadell en el Alfredo Di Stéfano en la ida de la primera eliminatoria del playoff de ascenso a Segunda División. El equipo de Julián López de Lerma llegaba tras una fase final irregular y preocupante. Dos empates y una derrota en las últimas tres jornadas habían dejado dudas, aunque el equipo blanco terminaba metiéndose en el playoff tras un caótico desenlace clasificatorio que incluso obligaba a la Federación a rectificar su propia tabla.

Enfrente estaba un Sabadell que partía con ventaja. Segundo en su grupo, el conjunto catalán se había quedado a las puertas del ascenso directo y afrontaba la eliminatoria con la tranquilidad de saber que, en caso de empate global tras la prórroga, avanzaría de ronda. Un condicionante clave que obligaba al equipo capitalino a asumir riesgos. Para este primer asalto, el filial madridista contaba con un refuerzo importantísimo, Thiago Pitarch. Tras cerrar la temporada con el primer equipo, regresaba al filial para reforzar el centro del campo y cubrir la baja de Manuel Ángel.

En Valdebebas, donde el Real Madrid Castilla había mostrado su mejor versión durante el curso, los blancos buscaban un resultado que les permitiera viajar con ventaja a la vuelta. Y para eso saltaron al césped: Fran González; David Jiménez, Joan, Lamini, Aguado; Cestero, Pitarch; Fortuny, Palacios, Ciria y Jacobo. En el banquillo esperaban: Mestre, Melvin, Rivas, Manu, Liberto, Cristian, Bruno, Mesonero, Manex, Yáñez, Leiva y Rachad.

Superioridad total, pero sin goles

Antes del pitido inicial sucedían muchas cosas en el Di Stéfano, en una previa que ya marcaba el tono de la noche. Había ambientazo, con una buenísima entrada y un público muy predispuesto a animar y cantar desde el primer momento. En el palco se dejaba ver el presidente Florentino Pérez y, además, el club rendía homenaje a toda la cantera, con mención especial al Juvenil A, campeón del triplete histórico. Con todo ese contexto, y tras una previa cargada de estímulos, comenzaba por fin el tan ansiado encuentro.

El partido arrancaba trabado, con un Sabadell que daba el primer paso adelante y lograba pisar área pronto. En el minuto 4, tras un centro desde córner, Fran tenía que intervenir por primera vez. Ese inicio reflejaba bien el planteamiento visitante, un equipo capaz de incomodar tras recuperación, superando las primeras líneas de presión del conjunto de López de Lerma. En medio de ese arranque intenso, el juego se detenía en el minuto 7 por un choque de cabezas entre Joan Martínez y Coscia. Las asistencias entraban rápidamente, aunque, por suerte, el jugador visitante podía continuar sin problemas, permitiendo que el partido recuperara su ritmo.

Poco a poco, el Real Madrid comenzaba a asomar. En el minuto 11 llegaba su primer acercamiento claro, con Jacobo recibiendo en el área tras deshacerse de un rival. El delantero buscaba el pase atrás, pero la defensa reaccionaba a tiempo y enviaba el balón a córner. Era el primer aviso de un equipo que empezaba a encontrar espacios. El Sabadell, bien ordenado, defendía en un 5-3-2, esperando en bloque y con los carrileros preparados para salir disparados tras cada recuperación. Ante ese escenario, los locales apostaban por la paciencia, moviendo el balón con criterio y tratando de filtrar pases entre centrales, especialmente buscando los desmarques de Jacobo a la espalda. El partido entraba entonces en un tramo más tenso, marcado por una acción clave en el minuto 19, una la durísima entrada de Genar sobre Pitarch. La colegiada mostraba inicialmente amarilla, y tras revisar la jugada en el VAR mantenía la decisión, en una acción que parecía claramente de expulsión. De esa falta nacía una jugada ensayada que terminaba en los pies de César Palacios, cuyo remate se marchaba alto.

A partir de ahí, el conjunto madridista daba un paso adelante y comenzaba a inclinar el campo. En el minuto 27 lo intentaba Aguado desde lejos, sin encontrar portería, en una fase en la que los blancos ya acumulaban llegadas y presencia en campo rival. El ritmo del partido también empezaba a endurecerse, y la sensación era que a la colegiada se le podía ir de las manos. En el minuto 29, Pol Fortuny recibía una entrada a destiempo, clara de amarilla, pero la sanción no llegaba, aumentando la tensión sobre el césped. En ese contexto, el Sabadell también encontraba momentos para probar, como en un disparo lejano de López-Pinto que Fran blocaba con seguridad, aunque el control del partido ya empezaba a inclinarse del lado local. Gran parte de ese crecimiento tenía nombre propio: Thiago Pitarch. El centrocampista le daba sentido a cada ataque en campo rival, moviéndose constantemente, ofreciéndose y girándose con criterio. Su influencia conectaba con el trabajo incansable de Jacobo, mientras que las acciones al primer toque comenzaban a romper líneas y a facilitar la progresión del equipo.

El peligro llegaba especialmente por la banda derecha, donde la asociación entre Pol y Jiménez generaba ventajas que luego buscaban traducirse en la potencia de Jacobo. Al mismo tiempo, el equilibrio lo sostenían Joan Martínez y Lamini Fati, muy atentos en las transiciones defensivas, firmes al corte y en la intercepción. Esa estructura permitía al equipo presionar alto sin desordenarse. Fruto de ese dominio, el Real Madrid comenzaba a acumular saques de esquina y situaciones de peligro. La más clara llegaba en el minuto 42, cuando César Palacios recibía en la frontal y soltaba un potente zurdazo que Fuoli desviaba a córner. Ya en el añadido, en el minuto 46, Alexis Ciria veía la cartulina amarilla por un pisotón sobre Bonaldo, en un cierre de primera mitad que confirmaba la dinámica del partido. El Real Madrid había sido claramente superior en estos primeros 45 minutos, siendo el único equipo que mostraba una intención real de jugar, proponer y demostrar sobre el césped. Eso sí, este resultado no era bueno para la vuelta.

Ventaja de oro

Nuevamente, antes del inicio de la segunda mitad y durante los primeros minutos de este segundo asalto, Florentino Pérez continuaba sacándose fotos y firmando a todos aquellos que se encontraban cerca del palco. Ya sobre el césped, la segunda mitad comenzaba con ocasiones para el Real Madrid. En el minuto 53, un disparo de Fortuny se envenenaba tras tocar en un defensor y obligaba al guardameta del Sabadell a intervenir para despejar el peligro. El conjunto merengue intentaba soltarse cada vez más, aunque se encontraba con una defensa visitante muy ordenada que estaba cumpliendo su objetivo en ese inicio.

La insistencia blanca seguía creciendo y en el minuto 59 llegaba otra oportunidad clara, esta vez en un centro de Aguado que encontraba a Jacobo, cuyo cabezazo se marchaba por encima del larguero. En el minuto 62, López de Lerma movía el banquillo con las primeras sustituciones: entraban Rachad y Leiva, mientras abandonaban el campo Jacobo y Ciria, en busca de mayor frescura en ataque. Aun así, el guion no cambiaba, con el equipo madrileño claramente propositivo y ofensivo. En el minuto 65, tras un saque de esquina botado por Aguado, Joan Martínez conectaba el primer remate de cabeza y Rachad el segundo, aunque sin poder finalizar con comodidad, lo que provocaba que el balón se marchara fuera. El equipo blanco estaba desplegando un buen fútbol en el mediocampo, con pases con sentido e intención, aunque el problema seguía siendo romper la solidez y el orden defensivo de los catalanes.

La siguiente ocasión llegaba en el minuto 68, cuando Leiva probaba fortuna con un derechazo tras internarse desde la banda izquierda hacia el centro, pero su disparo era detenido por Fuoli con seguridad. El dominio acababa teniendo premio en el minuto 71 con el gol de Pol Fortuny. La jugada nacía de un increíble control de Diego Aguado con el pecho tras un pase bombeado de Cestero, seguido de un recorte hacia dentro que dejaba atrás a Alemán. Aguado asistía en el pase de la muerte a Rachad, cuyo disparo era detenido por el portero, pero el rebote caía perfecto para que el ‘20’ madridista empujara el balón. La acción se revisaba por una posible mano de Aguado en el control, pero la colegiada esta vez acertaba y concedía el gol.

El final de temporada de Pol Fortuny estaba siendo soberbio, con una intuición constante para cargar el área y aparecer en el momento justo, firmando cifras importantes e influyendo de forma directa en el marcador. Ahora sí, el Real Madrid conseguía lo que había merecido durante todo el encuentro: ponerse por delante. Poco después llegaba otro golpe. Golazo de César Palacios en el minuto siguiente, tras un pase de Aguado en mitad de cancha. El ‘10’ recibía, se giraba, encontraba el espacio y desde fuera del área colocaba el balón en la escuadra baja, imposible para Fuoli, que esta vez no podía llegar pese al bote previo.

Con una ventaja de dos goles, el equipo capitalino seguía atacando y controlando el encuentro con seriedad y ambición. Era un partido muy completo de todo el conjunto, sobre todo por la intencionalidad del planteamiento: ir a por el gol sin especular, sin conformarse y apretando hasta el final. En el minuto 82 entraba Yáñez por Palacios, mientras que en el 85 Leiva volvía a aparecer con peligro tras una internada por banda y un disparo con la diestra que la defensa enviaba a córner. El equipo blanco seguía hundiendo cada vez más al Sabadell, dominando todas las fases del juego y cerrando un partido muy serio. Con este gran encuentro, el filial viaja a la vuelta de las semifinales del playoff con una ventaja considerable. Aun así, no hay nada cerrado, el Sabadell va a obligar un partido de máxima exigencia, y el conjunto blanco tendrá que firmar un ejercicio de concentración absoluta para poder sellar el pase a la final.

El próximo encuentro es el próximo fin de semana, todavía sin fecha ni horario confirmado, frente al Sabadell, en el Estadio Municipal Nova Creu Alta.


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