Mal año para ser antimadridista

20.12.2016 20:30 de  David Marcos  Twitter:    ver lecturas
Mal año para ser antimadridista
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2016 está llegando a su fín. Para algunos habrá sido un buen año, para otros habrá sido pésimo, pero si eres del Madrid, ha sido magínifico. Y mira que lo empezamos mal, con Benítez en el banquillo y ya con una distancia considerable en Liga frente al Barcelona. Pero entonces, como regalo de reyes, apareció Zidane. Extraordinario futbolista, tenía ante sí el reto de dirigir por primera vez un equipo de primer nivel. A su llegada, casi todo eran críticas, puesto que Florentino había optado por un técnico que no había sido capaz ni de ganar a La Roda. Sin embargo, calladito y trabajando, sin alardes, le dio la vuelta a la situación. El Zidane futbolista convertido en entrenador lleva al Madrid, de nuevo, a luchar por todo. 

Poco a poco fue ganando partidos, unos más brillantes que otros, y fue reduciendo la distancia en Liga con el Barcelona. Llegó al Camp Nou y pese al atraco de siempre, ganó con un hombre menos. Luego remontó al Wolfsburgo y metió al equipo en la final de la Champions, donde volvió a ganar al Atlético y levantó la Undécima. El entrenador que no valía, campeón de Europa en seis meses. Con ese triunfo llegó la tranquilidad y el poder preparar una temporada desde el principio, y vaya si se está notando. Campeón de la Supercopa de Europa en un equipo sin Modric, Kroos, Cristiano, Benzema, Bale y Keylor, entre otros. En Liga, tras un tramo con varios empates consecutivos, líder con seis puntos de diferencia habiendo pasado ya por Camp Nou y el Calderón. Y en octavos de la Champions. Y Cristiano Balón de Oro. Y campeón del mundo. Y encima ahora pudiendo fichar en verano gracias a la decisión del TAS, que ha demostrado que la sanción de la FIFA era totalmente incomprensible. Demasiadas cosas para asimilar en tan poco tiempo. El antimadridismo no se va a recuperar de ésta. 

David Marcos
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David Marcos
Conmigo quién quiera, contra mí quién pueda". Un día me hice seguidor del Real Madrid y desde entonces he disfrutado de pasillos, carreras eternas hasta el banquillo para celebrar un gol o voleas gloriosas. Sin embargo, siempre queda en el tintero todo aquello que el tiempo no te ha dejado disfrutar. Por los que se fueron, que no volverán, pero jamás se marcharán.